¿Qué es el Pasaporte Biológico?

Un pasaporte biológico es la recopilación de los parámetros fisiológicos de un deportista, mediante varios análisis de sangre y orina a lo largo de un periodo de tiempo (normalmente, 5 ó 6 analíticas). Este pasaporte comprende dos módulos: el Hematológico y el Endocrino (que incluye a su vez el Esteroideo).

A estos datos se les aplica un modelo matemático con el que se determina cuál es el perfil biológico del deportista, y se establece un intervalo de valores entre los que deberían moverse los siguientes análisis. Cada persona posee unos niveles naturales de anabolizantes, hematocrito, etc. que se mantienen dentro de unos márgenes constantes durante toda su vida.

De este modo, el pasaporte biológico permite detectar el dopaje por variaciones notables en los niveles máximos permisibles de sus parámetros fisiológicos, en lugar de realizar un test para identificar una sustancia prohibida.

¿Qué grado de seguridad tiene el pasaporte biológico?

Los parámetros sanguíneos de un deportista pueden verse alterados por múltiples factores: un vuelo de larga duración, una anemia, un esfuerzo prolongado, entrenarse en altitud… Sin embargo, siempre seguirán dentro de los márgenes de seguridad establecidos en su pasaporte biológico. En cambio, si se le ha administrado eritropoyetina (EPO), una transfusión de sangre o una sustancia dopante, las variaciones sí sobrepasarán claramente los límites normales.

Esta es su principal ventaja: mientras que los controles convencionales sólo detectan las sustancias no permitidas en la sangre o en la orina, el pasaporte biológico detecta los efectos causantes del dopaje y permite observar los cambios que se producen en su organismo.

Su precisión es muy elevada (99,99% en dopaje sanguíneo), ya que la fisiología humana se mantiene estable durante generaciones. En caso de una alteración significativa, el deportista deberá probar el motivo de la misma. Incluso pueden realizarse análisis a los padres del deportista para confirmar los resultados. Y en cualquier caso, 3 expertos deben estudiarlos independientemente y los 3 deben ser coincidentes para que se decida finalmente una sanción.

¿Cuál es el origen el pasaporte biológico?
El uso de marcadores biológicos comenzó a principios de los años 80, para detectar la presencia de esteroides anabolizantes en la orina de los atletas. En 1997, la UCI (Unión Ciclista Internacional) y la Federación Internacional de Esquí introdujeron marcadores sanguíneos para determinar el abuso de EPO, que era indetectable por medios directos en ese tiempo. A partir de 2002 se empieza a utilizar el término “pasaporte biológico” y en 2008 fue aprobado definitivamente.

Su empleo es ya un requisito indispensable en las grandes vueltas ciclistas del Calendario Internacional de la UCI. También fue utilizado en algunos deportes durante los JJOO de Londres 2012, y en el Mundial de fútbol de Brasil 2014. Su uso empieza a extenderse a otras disciplinas, como tenis, natación o atletismo. En países como Francia es obligatorio para todos los deportistas de alto nivel.

¿Cómo ayuda el pasaporte biológico a la lucha antidopaje?
Hoy en día se crean nuevas drogas y sustancias dopantes a un ritmo sin precedentes. Algunas de ellas son sumamente indetectables y desaparecen del cuerpo sin dejar rastro en menos de 24 horas. Hasta que se logra el desarrollo y aplicación de un test válido para descubrirlas, pueden pasar años.

Por estas razones, el pasaporte biológico es para muchos una excelente alternativa para garantizar el juego limpio en el deporte de élite, ya que está basado en la estabilidad fisiológica del cuerpo humano, y los marcadores biológicos seguirán siendo válidos durante décadas. Por ejemplo, los niveles sanguíneos hoy ya son sensibles a cualquier forma futura de EPO, así como a cualquier tipo de dopaje genético que mejore la transferencia de oxígeno a los músculos.

En definitiva, el pasaporte biológico marca un antes y un después en la lucha contra el dopaje. Permite descubrir de forma indirecta si se han utilizado sustancias prohibidas, proporciona información adicional y es más disuasorio para el deportista que cualquier control por sorpresa o tras una competición.

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